CRÓNICA DEL FIZ
Calavera, Belako, Carlos Sadness, Xoel López, Love of Lesbian). 1 de octubre. Sala Multiusos. Zaragoza

 

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Texto: Jesús Viñas

Fotos: Ana María Acón

La noche se anticipaba larga y con grandes cambios de paisajes que se fueron notando en una renovación constante en la gente que se colocaba en las zonas “privilegiadas” durante una u otra actuación.

El auditorio abría sus puertas y los primeros atrevidos sobrepasaron el umbral para encontrarse a unos sobrios Calavera, quienes jugaron sus introvertidas cartas demostrando que el ser “la banda local” no implica menor calidad. Ofrecieron grandes canciones de su repertorio transportándonos a todos a oníricos paisajes en los que tras la desolación, aún quedaban colores de esperanza.

No son una banda con movimiento escénico pero sus canciones tienen un leitmotiv claro y evocador que te hace flotar aunque no estés preparado para altos vuelos.

Tras ellos acechaban los Belako, quienes pusieron sus tripas encima del escenario en un concierto que, desde un primer momento, presentó una visceralidad suprema que supieron mantener hasta el final de su actuación. La gente bailaba pero se echó de menos que, los que poco a poco empezaban a llenar la multiusos, se dejasen llevar aún más por las pesadas melodías que tan certeramente arrojaban sobre el respetable.

Pocas palabras y muchas canciones. No necesitaron decir más que un par de “gracias” para hilar sus últimos temas y presentar uno de los nuevos para cerrar el espectáculo, de la misma forma que habían hecho anteriormente los Calavera. Una actitud fantástica y una buena pegada caracterizaron la actuación de los bilbaínos quienes se fueron arropados por una gran ovación del público maño en su tercera visita por estas tierras.

El siguiente en saltar sobre las tablas, y puedo asegurar que saltó, fue Carlos Sadness, trayendo pasteles para todos con sus canciones optimistas rompiendo por completo con la atmósfera áspera que habían dejado los Belako. Éste, en un largo discurso entre canción y canción, hiló las “melodías” que tanto éxito le están cosechando por la geografía nacional e iberoamericana.

Según justificó se había despertado malo pero el público supo hacerle olvidar su fiebre e hicieron de su actuación una divertida muestra de que el continente no siempre ha de predominar sobre el contenido. Canciones directas y sencillas para pasar buenos ratos que le funcionaron, otra vez, a la perfección al medio maño, montando una buena fiesta entre el joven público que durante su actuación coreaba sus letras desde las primeras líneas haciendo que su voz, algo falta de fuerza, no se viese perjudicada.

También hubo tiempo de cometas y perseidas durante su actuación, anticipo de lo que aún quedaba por llegar, puesto que hizo aparecer a Santi Balmes para hacerse a dúo una de las canciones del último trabajo de Carlos dejando a la gente expectante por el concierto de Love Of Lesbian que iba a acontecer más tarde.

Pero entre ellos, había una distancia interatlántica, ya que faltaba que el gran Xoel López trajese todas las influencias que bebió en argentina hace unos cuantos años pero que bien ha recordado en su último registro: Paramales, disco, que venía a despedir con una de las últimas cuatro actuaciones que restaban para cerrar la gira que les ha llevado, a él y a sus cómplices, por unas cuantas fechas estivales.

Xoel ofreció una calidad musical acorde con su poder creativo y nos transportó a todos a parajes por explorar. Se encuentra en un buen momento y lo demostró con canciones de su nueva etapa como solista y con algún regalo para su público deluxe, que hicieron las delicias de los asistentes.

Xoel se centró en una actuación con un gran peso musical, destacando ritmos latinos y posicionándose por encima de estilos y prejuicios. Hubo auténticos himnos como “Tierra”, de su anterior trabajo (“Atlántico”) que sonaron con una producción diferente a la gira de aquel redondo, dotando a aquellas canciones de una nueva onda para que todos los títulos fuesen coherentes con el sonido y la banda con la que ha compartido trinchera durante esta gira. Apoteósico en temas como el “Hombre de Ninguna Parte” o “Yo solo quería que me llevarás a bailar” demostró, además de tener la voz en plena forma, su versatilidad instrumental como guitarrista. Dio una gran lección de cómo hacer las cosas con criterio.

Tras el sudor de los bailes, se preparó el escenario para uno de los grupos que más gente movilizó hasta esta cita con el Indie mainstream. Love of Lesbian llegaron y arrasaron con un espectáculo maduro y teatral en el que todo nos llevó sobre su camino de baldosas amarillas canción por canción interpretando una especie de opereta en la que todo estaba perfectamente orquestado con unos audiovisuales cuidados que se exponían en una pantalla de forma hexagonal. Además de unas luces perfectamente integradas con las dinámicas de cada canción, hicieron uso de pequeños detalles de vestuario para aportar a sus enrevesadas letras, un toque mágico. No faltó confeti ni un baño de masas que se concedió Santi al cantar dos canciones casi enteras en un contacto directo tras la barrera antiavalancha con el público dejando que la gente sintiese el sudor de un front man que sigue repartiendo letras inmensas en canciones que golpean rincones difíciles de pisar para el resto de los músicos de oficio.

Como anécdota, hay que decir que Ricky Falkner (productor de cabecera de los LOL) estuvo presente en una esquina con una acústica o un teclado (había 5 en total) aportando carisma a una banda que se fue sin decir sus nombres ya que no es necesario cuando eres uno solo.

Y después dirán que el pop es fácil de definir. Y después dirán que aquí no se hace música de calidad. Y después dirán que todo está muerto.

Hay que abrir los oídos y los ojos y dejarse llevar por las sensaciones que, si no, despertaremos sin haber disfrutado de la vida cuando ya no podamos hacerlo.