Por Alejandro Castro

colectivo anguila

Chema Fernández junto a Rafa Angulo. Foto: Colectivo Anguila

Se han cumplido en estos días 18 añazos de programación musical en la ya mítica sala “La Casa del Loco”, por la que han pasado tantos y tantos artistas y bandas del panorama local, nacional e internacional. Con motivo de esta celebración, Chema Fernández, alma máter de “Antípodas Producciones”, y programador del espacio por ende, y servidor, nos reunimos hace algún tiempo (disculpad la tardanza) a conversar en el “Linacero Café”, otro clásico espacio sónico de la ciudad, para departir, en torno a un par de cervezas, sobre lo sucedido durante estas casi dos décadas de música en directo en “La Casa del Loco” en particular, en la ciudad en general, y en nuestras vidas, por qué no decirlo… Esto fue, más o menos lo que aconteció:

-Alejandro Castro: Si tuvieras que resumir la trayectoria de los 18 años que llevas programando en “La Casa del Loco”… ¿Cómo lo harías? ¿Cuáles fueron tus orígenes?

-Chema Fernández: Como programador, yo empecé a finales de los 80 con “Stop Producciones”. Dejé Stop, y continué  como “Chema Fernández Management”, porque no se me ocurría nada más original, hasta que, finalmente, en el 95 o el 96, montamos “Antípodas Producciones” para contar con un respaldo legal más amplio y con más cobertura y visibilidad, a nivel general.

– A.C: ¿Cómo fue entonces ese paso definitivo de “Chema Fernández Management” a “Antípodas Producciones”?

-C.F.: Bueno, en realidad los propios nombres indican esa transformación.  Yo era “Chema Management”, era básicamente manager de artistas. Con “Stop”, trabajé con Más Birras y Ferrobós, y como Chema Fernández fui manager de Los Proscritos, El Bosque, Los Reverendos, Gabriel Sopeña, El Frente… y empecé a hacer conciertos con otros artistas de fuera, de los que no era manager, pero con los que había tenido mucha relación. Un ejemplo son Los Deltonos, con los que he hecho muchos conciertos. Precisamente ha sido con ellos con los que hemos celebrado el 18 aniversario, por este motivo, porque históricamente han tenido mucho que ver con mi trabajo, y porque acaban de sacar nuevo disco, por supuesto. Además, creo que, de hecho, ellos fueron el primer grupo de fuera de Zaragoza que yo traje a la ciudad. A nivel de espacios, mis primeros conciertos fueron en la sala “En Bruto” y en el “Centro Cívico Delicias”. Posteriormente empecé a trabajar en salas, como en “La Piedra de Blarney”. Por aquel entonces me movía más con el rock: Tahúres Zurdos, Los Enemigos, los Deltonos, por supuesto… hoy en día me muevo un poco por todos los estilos.

-A.C.: ¿Y de dónde viene lo de “Antípodas”?

-C.F.: En realidad lo de “Antípodas”… es raro. Yo nací en Australia, de padres españoles emigrantes. Lo lógico sería pensar que llamé a mi productora “Antípodas” por eso, pero en realidad fue el nombre elegido por la diseñadora que nos hizo los logos. Nos dijo que sonaba bien, pero ella no conocía mi origen, fue la casualidad, el destino… cuando yo oí la palabra pensé… ¡Es perfecta! La idea no fue mía, pero la decisión de quedarme con ese nombre, sí, así que todo encajó.

-A.C.: Y si tratases de sintetizar toda tu trayectoria con una sola frase…

-C.F.: Pues muy fácil: “Música en directo”. Es lo que hacemos. Hoy por ejemplo, Pablo Ferrer me ha enviado un enlace a una noticia del Heraldo del 89. Un trabajo de hemeroteca que decía, básicamente, que la asociación de músicos  en directo de Zaragoza salía a la calle para hacer llegar al público las reivindicaciones de un colectivo que se sentía cada día más desplazado por los discos y el ‘playback,’ y que consideraba que la sustitución del intérprete por el plástico era un fraude para los asiduos a las salas de conciertos…

¡Pues ese es nuestro rollo! Nuestra misión es defender la música en directo. Hacemos discos, nos gustan los discos, pero en realidad, lo que promovemos y defendemos es la música en directo. Eso es lo importante, y muy importante, además. Me da igual que sea en una sala, en unas fiestas, en un festival… en cualquier sitio, ese es nuestro trabajo.

-A. C.: Sí, esto mismo es lo que hablamos, precisamente aquí, cuando entrevistamos a Josele, de Los Enemigos. Decía que la grabación de un disco era solamente una excusa para poder hacer la gira, porque lo que realmente querían, en su caso, era mostrarle a la gente su música en la cercanía.

-C.F.: Y creo que últimamente esta opinión se puede dar cada vez más. Para mí, la industria musical ha perdido parte de su magia. Todavía existen discos que la mantienen, pero socialmente se ha perdido el concepto de  “disco” como una obra cultural y artística como cualquier otra, como el Physical Graffiti de Led Zeppelin, por poner un ejemplo… ahora también se hacen obras así, pero socialmente no tienen la relevancia que tuvieron aquellos trabajos clásicos, por desgracia. Además de la necesidad obvia de realizar directos como sustento económico principal del propio músico…

-A.C.: Volviendo a los orígenes… ¿Fueron duros los comienzos? ¿Fue difícil comenzar a programar en “La Casa del Loco?”

Big City en Casa del Loco

Big City en Casa del Loco

-C.F.: Los comienzos de “Antípodas Producciones” fueron malos, porque coincidieron con una crisis de estas que vienen de vez en cuando… sin embargo, los comienzos en “La Casa del Loco” fueron maravillosos, desde el primer momento. El primer concierto en la sala fue el de Ángel Petisme y el segundo el de La Habitación Roja. Los dueños del espacio nos dieron absoluta libertad, e incluso nos permitieron ciertos caprichos… ¡Y funcionó en todos los sentidos!

De todas formas, todo ha cambiado mucho.  Los conciertos no serían ahora posibles tal y como lo eran entonces. Se hacían sin cobrar entrada, porque se pensaron -en parte- como una manera de promocionar la sala. Y la sala se llenaba. Javier y Quique reabrieron la vieja sala de baile “Malvaloca” (en la que yo llegué a tocar la batería) con esas ilusiones, y todo funcionó.

-A.C.: De hecho, “La Casa del Loco” se convirtió en todo un espacio de referencia en la ciudad…

-C.F.: Sí, como sala, y en aquel momento también como discoteca. Todos los jueves, viernes y sábados el sitio se llenaba, hasta las 7 de la mañana. Funcionaba en los dos planos: nosotros le dimos, con nuestra programación, un nombre y un sentido a la sala y ellos, al recaudar mucho dinero por la noche, nos permitían invertir a la hora de traer grupos de calidad. Fue una época muy buena la de los primeros 5 años.

-A.C.: Y en tu lista de recuerdos… ¿Cuáles serían los buenos y cuales los “no tan buenos”?

-C.F.: Tengo muchos recuerdos buenos, por todo, pero sobre todo porque muchas veces pensaba: ¿Quién me iba a decir a mí que iba a ver tocar a este grupo en mi sala? Artistas que llevaba años admirando, desde que era crío… uno de mis grupos favoritos en los 90 eran los Jayhawks, y sus líderes, Gary Louris y Mark Olson, han pasado por aquí. También lo han hecho artistas como Robert Gordon, y su estilo “rockabilly revival” de los 80 (a lo Stray Cats o Matchbox…).

A nivel más personal, como ya he comentado, yo nací en Australia y desde crío, presté mucha atención a las bandas de allí. Que grupos australianos tocaran en mi sala era absolutamente increíble para mí. Bandas como You Am I o los Pyramidiacs, grupo de referencia del powerpop, por ejemplo. Me entusiasma el Powerpop y, sobre todo en los primeros años, se notó bastante, debido también a que estaba en contacto con una agencia de Madrid que me proporcionaba bandas de este estilo. Hablo de formaciones como los Romantics, Gigolo Aunts, …

Kurt Baker en concierto en la Casa del Loco

Kurt Baker en concierto en la Casa del Loco

En el panorama nacional, también ha sido tremendo haber podido programar a artistas y formaciones como Los Secretos, Ariel Rot o Loquillo… grupos grandes que venían a una sala de mediana capacidad, en torno a las 400/500 personas. También en castellano, y hablando del rock latino, me hizo mucha ilusión trabajar con grupos como Café Tacuba… pero lo que fue increíble, y jamás podría haber imaginado fue albergar una actuación de Labordeta, durante un concierto benéfico en poyo a “La Campana de los Perdidos”. Le habían cerrado el espacio a Rodicio por problemas legales, y se vino a “La Casa del Loco”, llamó a sus amigos, y sucedió eso… María José Hernández también estuvo presente. Fue una gran noche.

-A.C.: Has comentado que todo el evento del que hablas surgió como un apoyo a otro espacio. Esa solidaridad y buena relación entre salas ¿Se sigue dando actualmente? ¿Es importante para ti?

-C.F.: Por supuesto que se sigue dando, y es absolutamente primordial. Precisamente lo estábamos hablando hace un rato en la “Asociación  Aragón en Vivo”. La gente de nuestro gremio de fuera de Zaragoza, a veces alucina y no se lo puede creer, porque no es tan normal. Lo normal sería competir por atraer a un público más bien limitado, pero nosotros no lo vemos así. Procuramos pensar de una manera conjunta, y nos está  funcionando muy bien. Al mismo tiempo, como también muchos de nosotros, además de programar en salas, somos promotores a nivel general, puede ocurrir, por ejemplo, que yo programe un concierto en “La Casa del Loco”, pero tenga que atender también a otras propuestas, sí o sí, y me comunico con “El Teatro de las Esquinas” , con “La Lata de Bombillas”, o bien me remito a la “Sala López”, a “Las Armas”, a la “King Kong”, a “La Ley Seca”… y Patxi, Javi, Tomás, o quien sea, me abren sus puertas sin problemas, y viceversa. Todo esto es muy bueno, sin duda.

-A.C.: Vamos con “lo menos bueno” ¿Hay alguna piedra en el zapato que te haya molestado un poco a lo largo de todo el trayecto?

-C.F.: A ver, ha habido épocas malas. La crisis ha sido durísima, y tenemos que tener en cuenta que, se quiera o no se quiera, lo primero que hace la gente cuando no tiene un duro, es recortar de lo relacionado con el ocio, lógicamente. Puedes dejar de ir a un concierto pero no puedes dejar de pagar la hipoteca o el colegio de tus hijos. La época más dura ha sido reciente, pero se ve un poco la luz. A todos los niveles. La propia sala empieza a mejorar también por las noches, como discoteca.  Pero no podemos negar que entre 2010 y 2013 los días fueron muy, muy duros.

Los primeros propietarios cambiaron por otros nuevos. … todos están en la sombra, pero juegan un papel importantísimo, puesto que muchas cosas dependen de ellos… y hay que agradecer su esfuerzo durante las épocas más difíciles. A ellos, y a Daniel, como encargado de la sala. Todos han mantenido siempre su confianza en mí y en mi trabajo, y eso ha supuesto un respaldo primordial, en todos los sentidos.

A.C.: En el terreno anecdótico, seguro que tienes montones de historias curiosas que contar…

C.F.: Claro… alguien nos preguntó alguna vez por el objeto más raro que nos habíamos encontrado en los camerinos tras un concierto… ¡Pues de todo! ¡Ésa es la respuesta! Yo creo que menos un tractor… ¡De todo!

Por ejemplo, el tema del sexo… no es algo que pase todos los días, pero es bastante habitual. Alguna vez intentas entrar al camerino por alguna razón… y te encuentras con mucho amor allí dentro.

Al margen de todo esto, te voy a contar alguna cosa más concreta: Cuando vino Robert Gordon, ya  estaba mayor, y estaba haciendo un buen concierto (aunque tampoco era el mejor de su vida). Llegó un momento en el que dejó el escenario y se metió para adentro. Yo fui detrás, preocupado, a preguntarle qué tal estaba, qué le pasaba. Me dijo: “¿Qué tal el concierto? ¿Te está gustando?” Le contesté que por supuesto que sí. Yo era muy fan, ¡Pero es que realmente estaba yendo bien su actuación! Él  me respondió: “Bien, bien. ¿Sabes qué te digo? Que yo al 50% doy más que la mayoría al 100%”

Y pensé… “¡Ese es el rollo! “¡Ese es el rollo de subirse a un escenario!”. Es todo un acto de reafirmación de los artistas. “Aquí estoy yo haciendo lo que sé hacer”.

A.C.: En este caso que me comentas en concreto, hiciste un poco de psicólogo ¿No?

C.F.: Sí, claro. Y, lo hago siempre que puedo y siempre que me toca… trato de llevarme bien con la gente, además no me cuesta nada, me gusta. Lo paso bien incluso cuando los grupos no me gustan, que también ocurre. Hay un alto porcentaje de música que yo no escucharía en mi casa, pero me gusta verla y disfrutarla…Casa del Loco

A.C.: En la posición en la que te encuentras, eres también una de las voces que pueden reivindicar  cambios importantes en la coyuntura de la música en directo, el acceso de menores a  los conciertos en salas, por ejemplo.

C.F.: Pues sí… yo diría que ahora mismo hay sobre la mesa dos cuestiones fundamentales: el acceso de los menores a las salas de conciertos y el IVA cultural. El acceso de los menores es un tema que, en fin… no debería ser tan complicado. No es un problema de las salas como modelo de negocio, tanto como lo es para la sociedad… ¿Qué quiere hacer la sociedad con la gente joven durante su tiempo libre? Yo diría que hay tres opciones, y solo tres: o están en su casa jugando a los videojuegos todo el día –algo que me parece lamentable-, o en la calle haciendo botellones –algo que también me parece lamentable, pero más divertido-, o están haciendo algo mínimamente interesante. Nuestra propuesta en este caso es, de 14  a 16 años, entrada en las salas de conciertos acompañados, y de 16 a 18, sin acompañantes. Por supuesto, no podrían consumir alcohol. Nuestro compromiso es que nos aseguraríamos de que no tomasen alcohol. Es decir, en lugar de hacer el corte en la entrada, lo haríamos en la barra, solicitando el DNI. Y en el fondo no estaríamos haciendo más que reproducir lo que a nosotros nos ha funcionado, de hecho.

Yo recuerdo perfectamente el primer concierto al que asistí en una sala. Me llevó mi padre hasta la puerta de la “Sala Oasis”, con 14 años. Entonces aquello no era lo que es ahora, estaba un escalón por encima de lo que es un club de alterne… pero tocaban unos grupos de rock que a mí me gustaban. Me llevó mi padre en coche hasta la puerta, pagué mi entrada, vi el concierto, y salí por la puerta por donde había entrado, donde estaba mi padre esperando…

-A.C.: ¿Y cuáles son los argumentos que os dan las instituciones para no permitir el acceso de menores a los conciertos en las salas?

-C.F.: Además del relacionado con el hecho de que se les vende alcohol, que no es verdad, yo creo que muchas cosas tienen su origen en el miedo de una parte de la sociedad muy reaccionaria y ruidosa, que viene de tiempos pretéritos, y que funciona a base de dogmas. No ven la realidad, sólo ven el dogma que ellos ponen delante de esa realidad. Y lo digo aquí, con repercusión pública, porque es algo que ya les he dicho a ellos en privado.

Recuerdo especialmente una conversación perfectamente razonable y educada con una asociación católica de padres, en la que cada parte exponíamos nuestros argumentos sin tapujos. Yo les decía: “tenéis un problema, no conocéis ni sabéis lo que hacen vuestros hijos, ni para bien, ni para mal”… y estoy seguro de que es así. No hay comunicación, en muchos casos, y muchos progenitores no conocen cuales son las inquietudes de sus chavales, qué es lo que quieren, qué es lo que hacen… y yo creo que ahí radica el principal problema.

-A.C.: Además, en el fondo sabemos (pienso), que el argumento del alcohol se cae por su propio peso, ya que hay muchísimos sitios donde los menores pueden comprarlo a cualquier hora sin problemas…

-C.F.: Sí, pero hay dos cuestiones primordiales, como que te digo:

Por un lado, una parte de la sociedad, muy conservadora (y no me refiero a valores, sino a dogmas) cree firmemente que lo que funcionan son las prohibiciones, el hecho de mantener todo atado de acuerdo a sus creencias, independientemente de que las consecuencias de atarlo sean o no sean las que ellos prevén.  Por otra parte, tenemos el aspecto político del asunto. Tenemos políticos frágiles y de poca calidad que se dejan llevar por el griterío, no por la realidad social, ni por nuestras necesidades reales. Mi realidad es que todos los fines de semana me llaman a la puerta de “La Casa del Loco” porque hay un padre que quiere entrar con su hijo a ver un concierto de rock. TODOS los fines de semana… y tienes que pasar el mal trago de decirles que no…antes les decía, “habla con Rudi”, y ahora les digo, “habla con Lambán”… ellos son los que hacen las normativas. Y esta normativa en concreto es la que prohíbe al acceso a su hijo, no yo, ni mis convicciones, ni mis creencias.

-A.C.: Y en qué paso están ahora las negociaciones? ¿Puedes avanzarnos algo de las conversaciones que estáis manteniendo?

-C.F.: Sí, sí, claro que sí. Ya sabes que en Madrid desde hace unas semanas, nada menos que Cifuentes del Partido Popular está cambiando esta normativa… ojalá esta comunidad arrastre a otras, porque aquí en Aragón, donde tenemos (supuestamente) gobiernos progresistas, nos han adelantado por la derecha. Y se lo avisamos. Llevamos meses hablando con ellos, diciéndoles que hay que cambiar esto ya, porque no tiene ningún sentido. Incluso les mandé un mail a este respecto, tras la mencionada decisión de la Comunidad de Madrid. Ellos, además, nos dan la razón, así que no sé a qué esperan…tal vez estén agazapados, aguardando la resolución del tema del gobierno central, porque creo que tienen miedo a que de repente algún medio se posicione en la parte más “dogmática”, haga mucho ruido, y arrastre muchas opiniones negativas al respecto. Ya sabemos que las leyes siempre van por detrás de la sociedad, que son un reflejo y una consecuencia de lo que la sociedad hace y de lo que la sociedad pide. Pero en este caso todo va demasiado despacio, incluso se ha actuado de manera regresiva. Ha habido una “híper regulación” a principios del siglo XXI en nuestro terreno, cuando en realidad nadie demandaba estos particulares, y hay un montón de incongruencias, incluso a nivel de nomenclatura, cuando se habla de  “disco-pubs”, un término que ya no se usa en el propio ayuntamiento, sustituido por “establecimientos de categoría 3, 2, ó 1”… vamos, un desastre todo.

-A.C.: Has expuesto una reivindicación muy importante, con muchísima claridad, pero nos queda otra, el IVA cultural…

-C.F.: Yo pienso… Si una sociedad quiere imponerse a sí misma las mayores trabas posibles en el terreno de su cultura y de su dinamismo en general… pues que lo haga, de verdad… pero, obviamente, esto es un error plenamente demostrado y demostrable, porque además, todos los demás países de nuestro entorno tienen un IVA  de entre un 5% y un 8%. ..y nosotros tenemos un 21%. Poco más queda que explicar si establecemos estas comparaciones.

-A.C.: Vamos a hablar del futuro, que ojalá  incorpore estas dos ansiadas reivindicaciones. ¿Qué le depara a “La Casa del Loco” como sala, y a ti como actor principal de “Antípodas Producciones”?

-C.F.: Pues, como te he dicho, hemos pasado una época un poco negra pero ahora las cosas van bien, francamente. Estamos muy contentos con los conciertos que estamos haciendo, y con los que van a venir en los próximos meses.  En Enero estuvieron los Quireboys, y Jacco Gardner, que es un muchacho que hace pop psicodélico de mucho éxito en Europa…. en lo que es la vida de la sala, también va a haber algún cambio relacionados con el equipo y la estética, a nivel general. Yo estoy encantado. Estoy allí desde el principio y creo que seguiré, no sé hasta cuándo, pero estoy muy contento.

-A.C.: Hay cuerda para rato, entonces…

-C.F.: Sí, hay cuerda para rato, porque todo va bien. Evidentemente hay conciertos que van mejor que otros, pero eso es ley de vida, el día a día de  de cualquier sala y de cualquier programador. Y en ello seguiremos, como siempre…

 

Chema Fernández con Paul Collins

Chema Fernández con Paul Collins

Así, y tras alguna broma y alguna foto más, terminó la conversación con Chema Fernández. Al menos la entrevista “oficial”. Posteriormente, charlamos de manera relajada un rato más y nos despedimos por unas horas, para acabar viéndonos de nuevo, muchas más veces y como siempre, en “La Casa del Loco”, o en cualquier otro espacio de directos, porque la música en vivo es un modo de vida y un modo de ocio, es cultura y es necesaria, y porque Chema, “La Casa del Loco” y “Antípodas Producciones” son precisamente eso, música en directo. Larga vida, y muchos éxitos. Brindaremos por ello.

Alejandro Castro