Desde 2010, The Bronson ha ido creciendo de la mano de su particular estilo de música: el spaghetti funk, funk que no es funk, sino “lo que nos da la gana”. En este tiempo la banda ha grabado dos discos y trabaja en un tercero. El público y los premios les avalan por su directo. Su objetivo: hacer bailar e ir contra el “postureo” musical.

Autor: Jorge Zorraquín

Fotos: Noemí SchwartzBox

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“Realmente no hacemos funk, hacemos lo que nos da la gana”. De esta forma autodefinen su trabajo los componentes de The Bronson, un grupo musical con base en Zaragoza, que se ha labrado una fama sobre los escenarios por sus ganas de dar espectáculo y que ya acumula a sus espaldas dos discos, con previsión de hacer un tercero en los próximos meses.

Los inicios del grupo se asemejan a los de muchos otros, parte de sus miembros venían de experiencias anteriores de muy corto recorrido: “Todo surge de un proyecto musical fracasado, pero fracasado en el primer ensayo”, remarcan entre risas parte de los componentes.

Entre los primeros pasos que dieron estuvo el de poner un nombre a la banda, que ellos mismos atribuyen al legado que les dejo una fiesta de disfraces en el que destacó uno de ellos: Charles Bronson. “Todos íbamos de personajes con bigote, Earl (de la serie “Me llamo Earl”), Mario Bross y entre todos también estaba uno del actor Charles Bronson en El justiciero de la noche”.

Sobre el estilo de música al que se adscriben y al que ellos mismos han bautizado, el spaghetti funk, también tienen su explicación particular. “Nos vestíamos con disfraces del oeste y parecía que queríamos hacer funk y por eso le dimos ese nombre”, confiesan A su vez puntualizan con carcajadas que “eso también lo hicimos para que nadie nos acusará de no hacer funk, y ahora somos el mejor grupo del mundo en este estilo”.

Para sus componentes el grupo tenía, y tiene, un único objetivo: “Divertirnos, pasarlo bien e ir en contra de todo “postureo” musical”. Para ellos, lo más importante es “que el público participe, que bailen. Queremos estar con la gente, no a quince metros de la gente”.

 

ALABADOS POR SU DIRECTO

En el camino por conseguir estar cerca del público, The Bronson ha construido un rasgo que define su carácter: el directo. Durante sus conciertos es habitual verles bajar del escenario, pasear el micro entre los asistentes, invitarles a bailar con peculiares coreografías…

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“En nuestros espectáculos hemos ido incorporando ideas que nos surgían, que nos divertían, y que como han funcionado, y la gente se lo pasa pipa, las hemos ido repitiendo, como por ejemplo el soul train”, recuerdan. Y también confiesan que otras propuestas las han tenido que descartar por ser inviables: “En la entrega de los Premios de la Música, queríamos llegar al escenario en tirolina”.

Durante lo que va de año, han firmado más de 20 actuaciones por toda la geografía nacional, desde puntos cercanos, como Calatayud o Sástago, a otros fuera de los límites de Aragón, como Alfaro, e incluso en los escenarios de Madrid, Barcelona y San Sebastián, por partida doble en este último con motivo del Jazzaldia. “Este año ha sido el más tranquilo de todos, el primer y el segundo año hicimos un porrón”.

EVOLUCIÓN

Desde su nacimiento en septiembre de 2010, la banda ha ido cambiando. En primer lugar, en lo que se refiere a sus integrantes. De los cuatro con los que empezaron en un principio, en la actualidad son un total de once, diez de ellos sobre el escenario. Por el camino han participado personas que por diferentes motivos han dejado de pertenecer al equipo.

Hoy, sus miembros, bajo nombres artísticos por expreso deseo, son: Earl Bronson y Pipi Bronson (voces), Pat Bronson (guitarra), Doña Bronson (saxo tenor), Julay Bronson (trompeta), GinTonic Bronson (teclados), Bronson Junior (batería), Joe Bronson (bajo), Enriki Bronson (saxo barítono), Emo Bronson (trombón) y Botón Bronson (vídeo DJ).

Al mismo tiempo han ido cambiando los rostros, también se ha trasformado el repertorio. “En un principio, cuando éramos cuatro eran todo versiones y sí que eran versiones de funk, pero tocadas a cuatro sonaban a lo que sonaban”, recuerdan los más veteranos.

Sin embargo, ahora, todos sus conciertos se basan prácticamente “en temas propios y cada vez vamos quitando más versiones”. De esta forma se pueden encontrar temas del disco, algunos trabajos que pertenecerán al próximo y algunas versiones.

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TRABAJO DETRÁS DEL ESCENARIO

Para que los resultados sean óptimos, detrás hay un trabajo que no se ve. Para crear esos temas, “empezamos con la idea de cada uno y desde ahí lo vamos desarrollando”, explican. Así, cada uno desde su casa, y a través de carpetas compartidas en la nube, van añadiendo nuevas partes. “En un sistema muy elaborado”, destacan.

También es importante el papel que cumplen los ensayos. En el caso de The Bronson, ellos se lo toman como “un momento para desconectar, una válvula de escape”, aunque reconocen que es un problema poder coordinar las pruebas. “Se ensaya mucho, todas las semanas hacemos uno o dos como mínimo. Podemos quedar bajos por un lado, vientos por otro…”.

Otro de los aspectos que no son visibles al público, es el desplazamiento a los conciertos. “Cuando éramos pocos era fácil, ahora es más complicado y los gastos son mayores”, aclaran. En algunos de esos conciertos, la banda ha implantado una curiosa forma de viajar: el “funky bus”. Un trayecto en autocar hasta la sede del concierto, en el que se incluye la dieta, juegos para pasar el tiempo, y que les permite contar con apoyo incondicional haya donde van. Para el próximo, la idea es que sea un desplazamiento “temático”; es decir, exigirá disfraz.

LOS PREMIOS Y VISTA AL FUTURO

En sus cinco años de trayectoria, The Bronson ya ha sido reconocido en los Premios de la Música Aragonesa en las categorías de Mayor Proyección (2015) y Mejor Directo (2016). Para ellos, los laureles recibidos “se agradecen, es un reconocimiento a lo que hacemos, que es algo que nos gusta”. A su vez reconocen que estos galardones tienen su importancia porque el panorama musical es “limitado, hay muchos grupos, pero se fomenta un estilo concreto de música”.

A pesar de los reconocimientos y de la gran cantidad de actuaciones programadas, los componentes del grupo se muestran cautos y mantienen que “nadie gana dinero, ni vendiendo ni con bolos ni con merchandising. La mitad de lo que ganas se va en impuestos”. Sin embargo, en The Bronson reconocen que “nosotros nos autofinanciamos, todo lo que ganamos lo reinvertimos con la vista puesta en no ganar 4.000 ahora sino 400.000 mañana”.

Con dos discos en su haber, esta banda, una vez que acabe su particular gira a principios de octubre en Bilbao, tienen claro sus objetivos. Por un lado, un tercer trabajo que saldrá en enero con el objetivo de “hacer bailar y que sea mejor que los anteriores”. Y el otro propósito es “preparar un espectáculo nuevo que no ha visto ni Dios”.

The Bronson, banda zaragozana de funk estrenaba su nuevo show el 11 de abril en la sala Oasis. En su concierto estuvieron acompañados por Galimatias Band.