Desde sus inicios, el proyecto más importante de Alia Mvsica ha sido el trabajo sistemático sobre los repertorios medievales en un intento de sacar a la luz piezas, estéticas y culturas musicales olvidadas. Organizado por la Diputación de Huesca, la noche del sábado tuvo lugar el primero de los conciertos en las bodas de plata del Festival Internacional en el Camino de Santiago.

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Repleta por los aficionados que esperaban con muchísimas ganas el arranque de la cita, la iglesia de Santa María en Santa Cruz de la Serós acogió la propuesta de Alia Mvsica, Vox feminae, Secreta Mulierum, un programa interpretado exclusivamente por mujeres girado en torno al papel de la fémina en la música medieval, un rol relegado históricamente al ostracismo.

Sin embargo, como comenta la propia formación, “las evidencias demuestran que la mujer medieval también utilizó la música como medio de expresión, no solo fue un elemento pasivo en el hecho musical, sino que participó activamente en él como compositora, cantante o instrumentista”. Vox feminae es su pequeño gran homenaje a la condición femenina en general, para ese periodo en particular. Uno de los secretos de cómo la propuesta atrapó a todo el público congregado fue el repertorio elegido, piezas conservadas fundamentalmente en manuscritos hispánicos del siglo XIII, varias de ellas procedentes de códices conservados en monasterios femeninos que tuvieron una enorme importancia, no solo como centros de formación y de transmisión de conocimientos, sino también en el aprendizaje de la música como disciplina obligada. De ahí la belleza de poner en valor y disfrutar de una velada única y exquisita por parte de Alia Mvsica.

Aunque la mayor parte del repertorio que sonó en Santa Cruz de la Serós fue de autor anónimo, la cita recogió dos piezas cuya autoría era de dos mujeres ‘con nombre conocido’, la abadesa Hildegarda de Bingen y la trobairitz Beatriz Condesa de Día. “Hay que tener en cuenta que hasta bien avanzado el Renacimiento, a la mujer se le prohibió firmar la autoría de cualquier obra creativa, literaria, musical o plástica, pasando a engrosar el inmenso cajón de los autores anónimos”, subrayaron las artistas.

Bajo la gran sensibilidad de Miguel Sánchez en la dirección, esta formación de cuatro mujeres —Albina Cuadrado (canto), Helia Martínez (canto), Carolina del Solar (canto) y Patricia García-Salmones (canto y organetto)— lleva más de treinta años sobre los escenarios de medio mundo y sus cuatro voces se encuentran —como así pudimos disfrutar ayer— en un momento espléndido de madurez personal y profesional. Sensibilidad en el rescate de repertorios, pero también preocupación en transmitir a través de la música un torrente de emociones y sentimientos como los que seguramente otras mujeres, en otras épocas, dejaron muestra en el mundo que las rodeaba.

Para el grupo, la música antigua goza de excelente salud en lo que se refiere a la calidad de los intérpretes y al interés que suscita, tanto en el mundo musical como en el público. “Otra cosa diferente es el momento que atraviesa el mundo de la cultura en este país, y el musical en particular. Todo el tejido cultural se ha destrozado en estos últimos años arrastrando a todas las manifestaciones artísticas y poniendo en serios aprietos a programadores, festivales, escuelas de música, ciclos de conciertos, enseñanza musical, investigación”.

“Solo el entusiasmo inagotable de los músicos y de los que piensan que otro mundo es posible sigue manteniendo viva la música y permitiendo mostrarla como lo que, entre otras muchas es y debería ser, una potente herramienta de desarrollo integral del individuo”, destacan. Por nuestras bodas de plata invitan al Festival a seguir “con el mismo entusiasmo y buen hacer para cumplir con éxito las bodas de oro. El mundo de la música, los aficionados y los oyentes se lo agradecerán siempre”. Rescatando a San Pablo en su defensa de la igualdad, instamos a que “las mujeres no guarden silencio en las asambleas”: Gracias Alia Mvsica por este magnífico torrente de femeneidad medieval.