El DJ alemán ofreció una selección musical rica y variada centrada en la electrónica africana y sus variantes. El carisma de los frontman de Batuk y la contundencia de las bases lanzadas por el DJ sudafricano dinamitaron el escenario de Sallent. La segunda cita de “Color Café” alcanzo momentos de gran belleza lírica con la actuación de Maria Arnal i Marcerl Bagés

Foto: Javier Blasco

Foto: Javier Blasco

La electrónica más enfocada al baile llegó en la última jornada del ciclo “África Futura” y fue recibida con gozo por un público que abarrotó el escenario de Sallent de Gállego. El DJ Daniel Haaksman abrió la noche, puso en marcha sus platos y el bombo y los graves fueron recibidos con entusiasmo desde el arranque y el ambiente no decayó hasta que apagó su equipo.

Sin grandes trucos, pocos juegos de luces, desarrolló una sesión de poco más de una hora en lo que lo único importante era la música. El alemán hizo repaso a los géneros que mejor maneja: afrofuturismo, techno o funk brasileño. La selección fue tan exquisita como amena y efectiva. No tuvo problemas en mezclar temas de cosecha propia, remezclas para otros artistas (Cesaria Évora, Batuk o Lord Nelson) y piezas de otros artistas (Africaine 808, Wat Wat).

Haaksman. Foto: Javier Blasco

Haaksman. Foto: Javier Blasco

Además, Haaksman tuvo el acierto de contar con la guitarra carioca del finlandés Kalee, que añadió profundidad a la actuación. Para la recta final ya no soltó el acelerador y con los beats a pleno rendimiento finalizó por todo lo alto, con todo preparado para el concierto de Batuk.

Y tan preparado estaba, que el relevo fue instantáneo: Haaksman le cedió la mesa de mezclas a Aeron Manyelol, para esperar la aparición apabullante de Spoek Mathombo y Mateiga, como un vendaval, cuando el público aún no estaba preparado para lo que le venía encima.

Mientras Manyelol disparaba techno, house, reggaton, hip hip y cualquier cosa que le pudiera pasar por la cabeza, los dos frontman de la banda escupían rimas, corrían, bailaban y se contorsionaban sobre el escenario. “Bunda”, “Puta” o “Champion Style” fueron buenos ejemplos de la batidora sónica que son Batuk.

Su lema es “conectando culturas a través del ritmo”. No puede ser más acertado. A veces sonaban a MIA, por supuesto también a Diplo, pero la originalidad de sus bases electrónicas y el irresistible magnetismo de Mateiga hacen que se les deba a tener muy en cuenta. El directo de los sudafricanos es apabullante, caótico, visual, incendiario, agresivo y multicultural. Exactamente como los tiempos que vivimos.

Fotos: Javier Blasco

Color Café va a más

Estamos asistiendo a cómo una nueva generación de músicos y cantautores está rescatando el folclore de la música española, pero no desde una perspectiva irónica o desmiticadora; todo lo contrario, lo hacen con reverencia, respeto y adaptándola a los nuevos tiempos. Uno de los mejores ejemplos que ha salido en los últimos años es el dúo formado por Maria Arnal i Marcerl Bagés, quienes fueron los protagonistas de otra hermosa e íntima sesión del ciclo “Color Café”, la segunda.

El polideportivo de Sallent de Gállego se volvió a convertir en un recinto muy especial para ver conciertos. Casi 100 personas se acercaron tímidamente y con curiosidad y llenaron el cómodo espacio que cuenta con velas, mesitas y sillas. Porque no puede haber mejor lugar para escuchar las delicadas piezas que presentaron casi en oscuridad total los catalanes.

Son canciones que rescatan de la música popular (de la jota a la copla pasando por el flamenco o la tradición catalana) y que cobran una especial belleza en su traslado en directo. La culpa la tiene Arnal, que con una preciosa voz modulada a su antojo a la perfección, logró momentos estremecedores, con unos temas que no dudan en señalar las injusticias sociales que ha habido en este país y que siguen perdurando (especialmente emocionante el tema de la inmigración con “Canço de Marina Ginestá”).

No se quedó atrás Bagés a la guitarra. Tan intenso en los silencios como en los momentos más eléctricos, supo recrear los ambientes que se requería en cada instante. Para el recuerdo quedará esos coros del público en “Canción total” y la desgarradora manera de cantar de Arnal en “ODM”. Nuevo acierto de “Color Café”. Van dos; perderse el concierto del miércoles no tendrá excusa.