Impresionante directo del hondureño Aurelio Martínez. En una noche para el recuerdo, el público de Sallent de Gállego no paró de bailar.

Aurelio Martínez. Foto: JorgeFuembuena

Aurelio Martínez. Foto: JorgeFuembuena

Aurelio Martínez es el máximo exponente de los ritmos garífunas centroamericanos. Sobre el Escenario de Sallent de Gállego, frente a los Mercados del Mundo, interpretó una selección de temas de los tres discos que tiene publicados hasta la fecha: Garífuna Soul (2004), Laru Beya (2011) y Landini (2014). Desde los primeros minutos arrancó el baile del público con sus ritmos vitalistas. Preguntó al público y lo tenían claro: no querían parar de bailar.

Aurelio Martínez canta, baila y toca percusión. En una de las canciones se descolgó la guitarra, se acercó a las congas y dejó boquiabiertos a los presentes con un impresionante solo. Prodigioso percusionista, comenzó a introducirse en las ceremonias garífunas cuando era solo un niño. A los catorce años ya era un músico respetado con una sólida base en los ritmos, rituales y canciones de la cultura garífuna. Pero no solo eso, también se arrancó a bailar en un par de ocasiones. Fue especialmente emotiva la dedicatoria al fallecido músico beliceño Andy Palacio, amigo y colega de Aurelio y gracias al cual su carrera dio un gran giro. Los dos artistas eran muy amigos y compartían la esperanza de un futuro mejor para la música y la cultura garífuna.

La historia de la cultura garífuna se remonta al siglo XVII, cuando dos barcos de esclavos naufragaron frente a una isla del Mar Caribe y los africanos supervivientes se mezclaron con los indígenas. Los garífunas son los descendientes de aquellos hombres y mujeres que, más tarde, diezmados y expulsados por los ingleses, tuvieron que refugiarse en la costa atlántica de Amércia Central. Hoy son alrededor de 250.000 repartidos entre Nicaragua, Honduras, Guatemala y Belice, con comunidades en varias ciudades de Estados Unidos. En 2001, la UNESCO declaró su lengua, su danza y su música “Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad”. En definitiva, una noche inolvidable para la historia del festival, debemos destacar la intervención de Guayo Cedeño (guitarra eléctrica), que arrancó los aplausos en cada intervención, con un estilo impecable, conformando otra noche mágica y especial en Pirineos Sur.