Chancha Vía Circuito abrieron la velada especial llamada “Latido Latino” y sonaron tan tribales y tradicionales como modernos. Los más de veinte músicos de Rumbanamá se coordinaron a la perfección y ofrecieron un certero reflejo de cómo suena la rumba cuando no tiene fronteras. Cuban Beats All Stars dieron un vibrante concierto en el que fusionaron la tradición de cuba con hip hop y otros géneros latinos. La cumbia desacomplejada de Chico Trujillo conquistó a un público totalmente entregado

Esta noche cerrarán las actuaciones del escenario flotante Bunbury y Addictive TV

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Era una de las grandes apuestas de Pirineos Sur 2016: cuatro bandas y más de seis horas de música ininterrumpida. Pero sólo se gana cuando uno apuesta y eso sucedió ayer en Latido Latino. La intensa jornada se convirtió en una apología de los ritmos latinos más diversos, descubriendo una inagotable cuna de buenas ideas. Cumbia, rumba, hip hop cubano, electrónica y mucha música tradicional son solo algunos de los sonidos que se pudieron saborear en el anfiteatro de Lanuza.

Ya son 25 las ediciones de Pirineos Sur y ha habido conciertos de todos los estilos, a gustos del consumidor. Algunos se han saldado con mayor y menor fortuna, independientemente de su calidad, pero con toda la experiencia acumulada podemos ya afirmar que, si el clima acompaña, el éxito es directamente proporcional al público que se da un chapuzón en el pantano. Este año lo vimos con Gogol Bordello y ayer se volvió a vivir con el vibrante concierto que ofrecieron Chico Trujillo. Sin embargo, los chilenos ganaron por el punto extra otorgado por conseguir que el remojón de muchos fuera sin ropa… Cosas del directo.

Lo que es innegable es que Chico Trujillo salieron como una apisonadora para no dejar a nadie en pie. Su show fue prácticamente un non-stop desde que arrancaran con “Varga, varga” y finalizaran con “Dolor”. Una imparable base rítmica contó con unos vientos portentosos que elevaron el concierto hasta cotas muy altas. Quizá sacrificaron muchos detalles de sus trabajos en estudio en beneficio de una actitud más carnavalesca, pero un público entregado lo justificó. Sí rebajaron revoluciones cuando casi a mitad de concierto llegó el momento de uno de sus éxitos “Loca”.

El encadenamiento final de “Chatito” y “Cabildo”, que dejó al anfiteatro sin aliento, cerraron una memorable noche repleta de ritmos latinos infalibles para bailar.

Chico Trujilo. Foto: Javier Blasco

Chico Trujilo. Foto: Javier Blasco

Tradición y modernidad

Pero a “Latido Latino” le costó arrancar. A las 20:30 fue llegando un tímido público que pudo disfrutar de un hermoso y tranquilo anochecer. Poco a poco, pero al final entraron más de 1.500 personas. El inicio de la jornada fue tan tradicional como moderna. Chancha Vía Circuito fueron los que se encargaron de calentar a un público todavía perezoso, pero que fue entrando en calor poco a poco. Acompañados tan sólo de percusiones, vientos y de una mesa de mezclas dieron rienda suelta a su respeto por la música tradicional argentina y a su pasión por las producciones más innovadoras.

Pero el proyecto de Pedro Canale no se conforma con estas coordenadas y no desaprovecha la oportunidad de servir como catálogo de lo que se cuece en los países vecinos, con no pocos momentos en los que guiña un ojo a la música andina, peruana o a la brasileña. Federico Estévez a la percusión se mostró tan sólido como Canale a la voz y arreglos; y la colaboración de Heidi Lewandowski le otorgó un plus para crear juegos de voces y profundizar más en la tradición.

La rumba, en todo su esplendor

La actuación de Rumbanamá era una incógnita casi absoluta para todo el mundo. El proyecto surgido de la cabeza de Guy Bertrand llegaba con grandísimas expectativas por la calidad de sus miembros, pero apenas había ofrecido un concierto a modo de ensayo a la gran cita de ayer. Dos temas fueron suficientes. Tranquilidad absoluta. El supergrupo sonó compacto como si llevara toda la vida tocando junto.

Rumbanamá. Foto: Javier Blasco

Rumbanamá. Foto: Javier Blasco

Rumbanamá nació con la idea de ser un reflejo de toda la rumba que se hace en el mundo, con los tres puntos de mayor interés: España, Cuba y El Congo. Y el setlist así lo planteó Bertrand, a modo de bloques, siempre bajo su supervisión y sirviendo como amable y didáctico maestro de ceremonias.

El itinerario arrancó en Cuba, con “La última rumba morena”, comandado por unos inspirados Ludmila Mercerón y Rigoberto Nieto; para luego dar un salto a la España gitana con Antoine “Tato” García y Nacho Estévez “El Niño” para regalar una irresistible “Gitaneando rumba”. Con la extensa banda formada por tres percusionistas, tres vientos y un bajo (todos vigilados por la atenta batuta de Ewerton Oliveira, al piano), ya a pleno rendimiento tomó caminos más arriesgados. Primero se acercaron a la India, con el sorprendente violín de Liang Zhao; y después a África con la guitara de Alberto Madoka y la voz de Nyboma.

Todo cuadró, todo encajó y así lo vieron las más de 1.500 personas que dejaron arrastrar al ritmo de la rumba. Para la traca final se viró de nuevo a España. El esperado Parrita levantó pasiones al anunciar una versión de “Entre dos aguas” y regalar algunos de sus temas propios, para regocijo de fans (“Como una mujer”, Lola eres nuestra”). Satisfacción y alegría inundó a la extensa banda y casi ninguno de sus músicos quisieron perder la oportunidad de volver al escenario donde habían glorificado esa música sin fronteras que es la rumba.

En Cuba se lo toman con calma

Y volvemos a Cuba, que en aquellas islas el ritmo y la música se lleva en la sangre. Seguramente estén un poco cansados de que siempre se les relacione con su pasado con Orishas, pero es que el peso de una banda de semejante relevancia y con una actuación antológica en Pirineos Sur es inevitable. ¿Son mucho más que eso? Sí. Cuban Beats All Stars atesoran el suficiente valor por sí mismos para merecer subirse al escenario flotante.

Cuban Beats. Foto: Javier Blasco

Cuban Beats. Foto: Javier Blasco

Continúan esa tradición de introducir elementos del hip hop y electrónicos en la música cubana, pero se les nota un anclaje más fuerte en el pasado: con “Crisis”, sus escarceos por tierras brasileñas y su homenaje a la rumba les delatan. No es ningún problema cuando los músicos rezuman carisma y saben manejar el ritmo a su antojo. Además, siempre les quedan rompepistas como “La cuerda”, que suenan modernas y vigorosas, destinadas a perpetuar la música cubana en las nuevas generaciones.

Aún con bajo, guitarra y percusión (y momentos puntuales, violín) no dejaron en un segundo plano a su DJ, que supo adornar la mayoría de los temas con sutileza, y no dudaron incluso a darle unos minutos para su gloria. Aunque cuando mejor funcionó su apoyo fue con “Cha cha cha” y “Razón”, ya casi al final de show. Ahora ya muchos recordarán su nombre, pero por si acaso, el quinteto lo dejó claro en repetidas ocasiones: “son Cuban Beats All Stars”.

Una de las grandes estrellas del festival

Estamos ya casi en la recta final del festival, y esta noche será la última jornada que se celebre en el escenario de Lanuza, pero contará con uno de las grandes estrellas del festival: Bunbury. Además, después de la actuación del ex Héroes del Silencio, Addicive TV ofrecerán una sus sorprendentes sesiones de música.

Bunbury regresa a Pirineos Sur después de 16 años y lo hace con un disco que repasa todas las etapas de su carrera, incluida la de Héroes del Silencio. Con nueve discos a sus espaldas y con una carrera consolidada ya no tiene miedo a echar la vista y acaba de publicar “El libro de las mutaciones”, un trabajo en directo en el que repasa toda su trayectoria como músico. Y con la gira de presentación correspondiente acudirá a la fiesta de 25 aniversario del festival.

Graham Daniels y Mark Vidler son Addictive TV, unos sorprendentes y virtuosos del remix del audio y del vídeo. Sus impresionantes espectáculos deben su éxito a sus mezclas de música electrónica con imágenes acordes al ritmo de las canciones y que ayudan a crear una atmósfera y unas sensaciones distintas a lo que se espera de un concierto convencional.

Pirineos SurVersión: las versiones del XXV aniversario

Pirineos Sur se viste hoy de gala para presentar las canciones ganadoras de Pirineos SurVersión, el concurso que ha organizado este año el festival para versionar a tres de los grandes artistas de la actual edición: Enrique Bunbury, Gogol Bordello y Alpha Blondy. Los cinco ganadores, Carlos Sobreviela, Jesús Viñas, Alicia Canguera, Iskiam Jara y Javier Mozota se subirán hoy, a partir de las 19.30 horas, al escenario de Sallent de Gállego para dar a conocer sus propuestas.

Casi todas son versiones de Bunbury, que actuará pocas horas después en el escenario de Lanuza, por lo que será una especie de homenaje al cantante aragonés. Pero, también se podrá escuchar una versión de Gogol Bordello y otra de Alpha Blondy. Cada intérprete subirá al escenario para interpretar sus versiones y cerrarán el espectáculo interpretando un tema en conjunto. Los ganadores del concurso han estado esta semana ensayando y poniendo en común sus trabajos para ofrecer mañana en los Mercados del Mundo una gran actuación.

Un festival cada vez más variado y para todos los públicos

La presentación de las canciones ganadoras de Pirineos SurVersión será la última actividad diurna de una jornada repleta de propuestas y planes para todos los públicos. En el polideportivo de Sallent concluirá el taller de didgeridoos que se ha desarrollado desde el jueves, con prácticamente todas las plazas completas. A lo largo de las tres jornadas de curso, los participantes han construido su propio instrumento musical y han aprendido a tocarlo. El taller se despedirá con un recital. También concluirá el taller de Swing que Cristina Suárez está impartiendo desde ayer.

La música estará presente en el aperitivo. Los aragoneses Mosicaires serán los encargados de cerrar las sesiones vermú de Pirineos Sur, en el escenario de los Mercados del Mundo, a partir de las 13.00 h. Y también en el programa de tarde, gracias al taller de Rap que impartirá Momo en el espacio de Acción Contra el Hambre.