El XXIV Festival Internacional de las Culturas Pirineos Sur, organizado por Diputación de Huesca, se despidió del Auditorio Natural de Lanuza con las voces de Nabyla Maan y Carmen París, el reggae marroquí de Bob Mahgrib, y los bailes festivaleros de La Pegatina. Se cierra el Auditorio de Lanuza hasta el año que viene pero esta noche, en el Escenario de Sallent de Gállego, Beatriz Bernad pondrá el broche de oro a una edición por la que han pasado 70.000 personas.

Dos Medinas Blancas. Foto: Álvaro Calvo

Dos Medinas Blancas. Foto: Álvaro Calvo

Sábado por la noche. Las diez en el reloj. Sigue entrando público en el Auditorio Natural de Lanuza y comienzan a subir los músicos al escenario. Primero sube Pablo Martín Jones y comienza a marcar el compás en la batería. Tras él, Peter Oteo le acompaña con el bajo. Sigue entrando la gente, que empieza a llenar la pista y las gradas. Se incorporan seguidamente Tarik Hilal a la guitarra y Mahmoud Chouki al banjo. Ya están los músicos sobre las tablas para recibir a las cantantes: Nabyla Maan primero y, tras ella, Carmen París. La banda al completo sobre el escenario. Se presentan Dos Medinas Blancas, proyecto de colaboración intercultural entre dos extraordinarias voces femeninas: la marroquí Nabyla Maan y la aragonesa Carmen París.

Para empezar, un poema de Avempace, el intelectual andalusí que nació en Zaragoza en 1080 y murió en Fez en 1139. La conexión entre Zaragoza y Marruecos rescata sus precedentes. Muy acertado repertorio y excelente noche para unas voces que cuando cantaban juntas provocaban las delicias de los asistentes por su compenetración. Pudimos ver a Nabyla Maan cantando en español y a Carmen París haciendo lo propio en árabe. Una mezcla perfecta para un festival dedicado al tema ‘Fronteras: ¿mezcla o barrera?’. En este sentido, Carmen París apuntó: ‘nosotras tenemos la respuesta clara: mezcla’. Mezcla de culturas, de sonoridades, de colores vocales. Una mezcla con estilo propio. Espectacular la interpretación de Nabyla Maan en ‘Li Changhei Bali’ y emocionante el bolero ‘Palabras mustias’ de Carmen París. Cantaron juntas ‘El caramelo’, una samba-reggae, ‘una mezcla moruna con ritmos latinoamericanos’, como aclaró la aragonesa. Los músicos de diez. Sorprendente la incorporación del solo de kalimba en las manos de Pablo Martín Jones cuando introducían el tema ‘Lamm Bada’.

Foto: Álvaro Calvo

Foto: Álvaro Calvo

Tras Dos Medinas Blancas, el escenario se transformaba para recibir al proyecto Bob Mahgrib, una reunión de músicos que adaptan magistralmente el repertorio de Bob Marley con instrumentos típicos marroquíes. Se trata de un proyecto que revisa los temas más revolucionarios y comprometidos de Bob Marley y que le rinde un extraordinario homenaje. Su origen africano, la historia común y la causa de la identidad africana que él capitaneaba, al igual que sus influencias musicales, han sido su fuente de inspiración. Una banda de músicos jóvenes que, como decían al principio: ‘ninguno de nosotros hemos conocido vivo a Bob Marley, pero nos encanta su música’. Hicieron bailar y corear al público que revivía temas como ‘Is this love’, ‘Survival’ o ‘Get up Stand up’ con un sonido nuevo que devuelve el reggae a su raíz africana. Los músicos bailan e interactúan con el público ofreciendo un potente directo que no tiene tacha.

La Pegatina. Foto: Álvaro Calvo

La Pegatina. Foto: Álvaro Calvo

Para finalizar la noche, el joven grupo catalán La Pegatina, salió a cantar al auditorio con las intenciones claras: ofrecer fiesta y verbena. Nada más salir regaron las primeras filas de confeti y pusieron a su público a mover el esqueleto. A partir de ahí, ni un segundo de respiro enlazando las canciones una con otra. Ska, rumba, ranchera y cumbia se dan cita en un cóctel donde lo que prima es el carácter festivo. La Pegatina lleva una carrera tremendamente ascendente: han ofrecido más de novecientos conciertos en 23 países de todo el mundo y han conseguido ser uno de los grupos imprescindibles de los festivales más grandes de Europa como Sziget (Hungría) o el Pinkpop (Holanda). Al final salieron a cantar entre público y, como sucediera ya con Calle 13 y Goran Bregovic, los más valientes acabaron bañándose. Se cerraba así el Auditorio Natural de Lanuza hasta el año que viene, con un exitoso balance en esta vigésimo cuarta edición por la que han pasado 70.000 personas.