Organizado por Diputación de Huesca, Lanuza sonó con voz de mujer en el segundo fin de semana de Pirineos Sur. La cantante Amparo Sánchez hizo bailar al público con ritmo y energía, y la mexicana Lila Downs desplegó su tremenda voz poniendo los pelos de punta al auditorio.

Amparo Sánchez. Foto: Álvaro Calvo

Amparo Sánchez. Foto: Álvaro Calvo

La primera en salir al escenario fue Amparo Sánchez. Salió a las tablas con energía haciéndose con el público desde la primera canción: ‘Long long nite’, perteneciente a su más reciente trabajo titulado ‘Espíritu del sol’. Un álbum positivo, femenino y con una visión esperanzadora del mundo y del papel de la mujer en esa nueva humanidad. Rumba, ritmos latinos, cadencias del desierto y sones caribeños son los ríos por los que nada este excelente trabajo del que presentó varias de las canciones en directo como ‘Plegaria’, ‘Hermosa’, ‘Cuarteto en París’ y la versión de Chavela Vargas ‘El último trago’, canción esta última que dedicó a su compañera de escenario esa noche: Lila Downs. La cantaora catalana ya había estado en el festival con su anterior proyecto Amparanoia, compartiendo escenario con Calixto, precisamente la banda con la que ha grabado ‘Espiritu del sol’.

La cantante catalana también repasó varias canciones de sus anteriores trabajos. Al final del concierto asistimos a uno de los momentos más especiales del festival, cuando sonaba el tex-mex ‘Que te den’ y el trompetista José Alberto Varona salió bailando a la línea del escenario y empezó a toca un solo, fuera de micro, haciendo sonar su trompeta de forma natural, callando al auditorio y dejando flotar sus notas sobre el lago. Un momento emocionante. Amparo Sánchez es una maestra del directo que sabe como enganchar al público y hacerlo participar de su música.

Tras la actuación de Amparo Sánchez era el turno de la mexicana Lila Downs, una de las voces internacionales más aplaudidas de la actualidad. Con un registro de graves cargados de emoción en todos los tempos —bolero, ranchera, tex-mex, baladas, etc.— la voz de los indígenas centroamericanos deleitó a los espectadores con una tremenda banda de siete grandes músicos. Lila Downs se ha convertido en el estandarte de la cultura mexicana, representando a una mujer honesta, valiente y que utiliza su canto como vehículo hacia la justicia, la tradición, la realidad y la utopía de pueblos enteros. Presentó la pasada noche su último disco ‘Balas y chocolate’ con canciones sobre carencias y esperanzas. Un disco dedicado a la celebración del Día de los Muertos, que lejos de la tristeza que representa en occidente, para los mexicanos se expresa con alegría y folclore. Así cantó para terminar el ‘Son de difuntos’, agradeciendo a todo el equipo de producción, uno por uno, incluyendo al equipo directivo del Festival Pirineos Sur.

Pero también incluyó en el repertorio algunas canciones de sus anteriores trabajos, tales como su gran adaptación de ‘Cucurrucucú Paloma’ que, con una voz impresionante, dejó al auditorio en un silencio emocionante. Con una potencia vocal fuera de lo común y un compromiso social cargado de responsabilidad y determinación, Lila Downs se ha ganado por derecho su papel de estandarte de las voces centroamericanas y de los indígenas. Tras el saludo, volvieron a salir para regalar un bis al auditorio y dejar el pabellón bien alto con la ‘Cumbia del mole’. Una auténtica noche empapada del espíritu de Pirineos Sur. Las fronteras son solo puntos de encuentro para la música.