Hacía casi 30 años que los Carmona y Toumani Dibaté no interpretaban en directo su mítico disco y clásicos como “Vente pa Madrid” conquistaron al público del anfiteatro de Lanuza. El espíritu de Paco de Lucía revivió de la mano de Duquende, que rubricó una actuación tan emotiva como perfecta en su ejecución gracias a una banda de primer nivel

Foto: Javier Blasco

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Han tenido que pasar 30 años para que Josemi Carmona, Juan Carmona y Toumani Dibaté interpretaran en directo “Songhai”, el disco que les unió en 1998. Y por fin, ayer, en un escenario flotante en medio de un pantano sucedió el milagro. No escatimaron medios y rescataron al bajista Javier Colina, con el que trabajaron en “Songhai 2”, y han apostado por las voces de Kiki Cortiñas, descrito por los propios Carmona como una de las mejores promesas del flamenco.

Sorprendieron al arrancar con un tema de su segundo trabajo, “Djamana Na Jana”, que sirvió como toma de contacto y caldear una fría noche, pero a continuación sonaron tres clásicos absolutos como son “Jarabi”, “Mani Mani Kuru” y la aplaudida y esperada “Vente pa Madrid”.

Lo mejor que podía pasar es que el sonido de unas canciones que tienen casi 30 años siguieran sonando modernas, atractivas y, sobre todo, valientes. Así fue. Ni el tiempo, ni la distancia entre los músicos (el propio Juan Carmona reconoció en la rueda de prensa previa que había unos 20 años que no veían a Diabaté) hizo mella en ellas. La banda, con coro de tres voces y dos percusionistas más el cajón, la guitarra y la cora, desplegó un sonido excelso y cálido y rehuyó de un volumen alto para ocultar carencias, apostando por los detalles y sutiles arreglos. Para los bises se dejaron uno de los temas más preciosos que han compuesto y un valor seguro para el directo: “África”.

Songhai” sigue vigente. Es más, es más necesario que nunca. En tiempos en que la violencia hace acto de presencia por choque de culturas, es indispensable que surjan ejemplos como este. Discos que demuestran el lado positivo de las fusiones, de las ventajas de crear algo nuevo a partir de dos maneras de ver el mundo. Y es que eso es precisamente el espíritu de Pirineos Sur y de estos trabajos, como recalcó el director del festival, Luis Lles, en la misma rueda prensa.

Y por esto, porque Ketama inauguraron Pirineos Sur en 1992, porque el festival cumple 25 años, porque Toumani Diabaté es un músico casi de la casa y porque fue un concierto soberbio a pesar del frío, la noche de ayer está destinada a ser una de las recordadas en la historia de este evento casi único en este país.

Foto: Javier Blasco

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El que tuvo que enfrentarse la complicada de tarea de poner en calor a un público aún frío fue Duquende, pero fue un asunto que supuso un mero trámite para el cantaor: al tercer tema ya tenía a más de medio anfiteatro a las palmas. Primero fue José Andrés Cortés quien salió al escenario con su guitarra, tan sólo acompañado de la maestría a las seis cuerdas por la que es aclamado; y se le unió Piraña a la percusión. La noche despegaba. Duquende hizo aparición en el centro del escenario y pasión, dolor y devoción flotaron por el pantano de Lanuza. El golpe de efecto definitivo llego con el espectacular baile de Farru. Ovación. Tan fácil que parece que está al alcance del resto de los mortales.

Foto: Javier Blasco

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Con la seguridad de tener el beneplácito del público, Duquende continúo con sentido pero sobrio homenaje a su maestro, Paco de Lucía. Un proyecto que en otras cuerdas vocales sería casi un sacrilegio, pero es casi obligatorio cuando es alguien que ha acompañado al maestro durante 18 años. Tarantas, alegrías, tangos… No hubo miedo a la hora de afrontar palos. Lógico, el resto de la banda también era el acompañamiento de Paco de Lucía.

duquenque foto javierblasco

El legendario guitarrista hace tan sólo dos años que actuó por última vez en Pirineos Sur (poco antes de fallecer) pero Duquende, sin sobresaltos, ni artificios logró que su espíritu perdure más tiempo resonando entre las montañas que rodean al pantano. Es necesario.

Pero los espectaculares conciertos de la noche no fueron más que la guinda de un día de inauguración en el que hubo de todo. Por la mañana ya se entregaron los Premios Pirineos Sur, que en su cuarta edición recayeron en Ketama y José Borrel Doz. Un poco antes también abrieron las persianas los tradicionales Mercados del Mundo, uno los mayores atractivos turísticos del festival, y se inauguró la exposición “Generation No Hunger de Acción contra el hambre. Y la alegría y la música inundaron las calles de Sallent de Gállego pasacalles y la actuación de Todopoderoso Popular Marcial.

GOGOL BORDELLO, EL PODER DE LA MÚSICA BALCÁNICA, EL SÁBADO 16 DE JULIO

Gogol_1El plato fuerte de la noche del sábado 16 de julio serán los neoyorquinos Gogol Bordello, famosos por los aquelarres musicales que montan gracias a infalible mezcla de ritmos balcánicos, punk, ska y rock. Por si fuera poco, hay que sumar que vienen al festival por primera vez para conmemorar el décimo aniversario de su disco más exitoso “Gypsy Punks”.

Antes actuarán los franceses Artús, un icono de la música popular del sur de Francia y un ejemplo de que las músicas de raíz tradicional pueden resultar vanguardistas. Los franceses vienen a presentar su quinto y último disco, “Ors”, que es un emocionante canto al oso pirenaico, en fase de desaparición.

Y como Pirineos Sur es mucho más que un festival de música, a las 12 del mediodía en el polideportivo de Sallent de Gállego habrá un taller de danza sufí y otro de iniciación a la guitarra flamenca; y a las 18 horas, un taller de Janusz Prusinowski que ofrecerá una muestra de la danza y música tradicional polaca en el escenario de los Mercados del Mundo. Después, a las 19:30 horas realizará un concierto.