La banda congoleña rubricó un concierto impecable con su fusión de ritmos de su continente con influencias electrónicas. “Color Café” se estrenó con el íntimo pero intenso concierto de Bachar Mar-Khalifé y se consolida como una de las propuestas más interesantes del festival

Fotos: Javier Blasco

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Venían avalados por un primer disco cuanto menos esperanzador y por unos recientes conciertos por Europa en los que habían elevado su apuesta a niveles muy altos. Mbongwana Star llegaban así a Pirineos Sur y no quisieron dejar pasar la oportunidad de luchar por un ficticio trono de la música africana más avanzada.

El regusto a dub que desprendían las primeras notas al bajo marcaba el ritmo mientras los sorprendentes showmans de la banda salían al escenario. No deja de ser una mera anécdota que los dos cantantes estén postrados en sillas de ruedas, pero es innegable que es poco común asistir a un espectáculo en el que ambos bailan y marcan el ritmo de la actuación de la manera en la que lo hacían.

Con ganas de morder y no soltar recurrieron a “Maluyaki” y a “Shegue”, dos de los mejores temas de “From Kimshasa”. Los recurrentes recursos electrónicos de su disco fueron desterrados del directo a favor de una mayor presencia de las seis cuerdas. Fue una decisión arriesgada pero acertada. El virtuosismo y versatilidad del guitarrista fueron una de las claves del éxito de la noche. Rock, funk, música africana y actitud punk sonaron al unísono para sorpresa de un público que aún no había asimilado lo que estaba viviendo.

Fieles a los cánones de su país, su apuesta total fue por el ritmo. Y así fue hasta el final de su show: una orgía rítmica sustentada sólo con un bajo y guitarra y, claro, una ristra de buenas canciones. Pero para la memoria colectiva de Pirineos Sur siempre va a quedar el groove y desenfreno rítmico derrochado durante más de 10 minutos al final de la actuación con una impresionante “Murarue”.

No es que necesiten un cetro ni una corona, pero por el momento regalaron la mejor noche que se ha vivido en Sallent de Gállego. Mezclar de una manera tan sencilla y convincente música congoleña con dub, electrónica y rock no está al alcance de cualquiera.

El primer día de “Color Café”

Una de las apuestas más importantes de la XXV edición de Pirineos Sur era el denominado ciclo “Color Café” y las expectativas del ambiente a recrear y de la calidad musical eran elevadas. Todo estuvo a la altura. La pequeña sala del polideportivo de Sallent de Gállego en la que se van a celebrar todos los conciertos se convirtió en un reconfortante, cómodo y gozoso espacio para degustar propuestas sonoras más atrevidas, pero por ello mismo más especiales.

Bachar Mar-Khalifé fue el artista escogido y, efectivamente, recogía todo lo necesario para este ciclo. Es decir: riesgo, piezas enfocadas a escuchar con la máxima atención y un discurso narrativo alejado de grandes superficies.

El libanés arranco sólo, al piano, mostrando nada más comenzar su pasión por la música contemporánea más minimalista con “Distance”. Sin prisa y dejando transcurrir el tiempo para manejar las atmósferas a su antojo fue ganando en intensidad con el apoyo de bajo y batería (excelentes Aleksander Angelov y Dogan Povraz en sus respectivos instrumentos) para por momentos coquetear con el free jazz (“Progeria”) o con ritmos más característicos de su país de origen (“Balcoon”).

Sin posibilidad alguna por parte del público para adivinar sus siguientes pasos, Mar-Khalifé se dedicó a desarrollar su discurso en el que aún quedaban espacio para pequeños arreglos electrónicos o guiños a la música árabe. Todo ello para desembocar en una de sus canciones más inspiradas y con más ritmo de su último trabajo “Ya balad”: “Lemon”.

Pero la mejor noticia es que esta nueva y arriesgada propuesta funcionó, el público respondió con curiosidad y aceptación y se confirma que puede ser un formato de largo recorrido en Pirineos Sur.

La renovación del blues en África

El ciclo “África Futura” continúa este miércoles con Songhoy Blues, una banda que forma parte de una nueva generación de músicos de Mali que están asimilando los sonidos del blues más clásico y le están dando un buen lavado de cara con elementos tradicionales de su país.

Su primer disco, “Music in exile”, supone un soplo de aire fresco y contiene fantásticas canciones y sorprendentes versiones de Led Zeppelin (“Kashmir”) y The Clash (“Should stay or should i go”). Está producido por Nick Zinner (guitarristas de Yeah, Yeah, Yeahs), y está impregnado del mejor blues (de John Lee Hooker a BB King pasando por el gran Ali Farka Touré). Su gira por toda Europa no ha dejado indiferente.

Balafones y ritmo por las calles de Sallent de Gállego

Como todas la mañanas de esta semana, a las 12 horas en el Patio de las Escuelas la compañía El Trastolillo ofrecerá un taller educativo para los más pequeños. Pero la diversión no terminará aquí: a las 13 y 19:30 horas habrá pasacalles de la orquesta La Complet’ Mandingue para disfrute de la gente que pasee por Sallent de Gállego.

Esta compañía de balafones portátiles hace disfrutar con sus composiciones originales inspiradas del repertorio tradicional mandinga y en la que se mezclan los ritmos y melodías seductoras. Su repertorio está compuesto por composiciones festivas (reggae, ska y salsa), por músicas tradicionales de Burkina Faso y por canciones populares.

El ciclo “”Ellas son cine” llega a su ecuador con la película “Itar el-Layl”, de Tala Hadid. Será, como todos los días, en el Salón de actos de Sallent de Gállego a las 18 horas.