Dentro del Festival Flamenco de Zaragoza, el 17 de mayo a las 21 horas el Teatro Principal acoge a Songhai: Josemi y Juan Carmona & Toumani Diadaté.


Songhai es el título de un proyecto musical insólito, una fusión entre el grupo español Ketama, abanderado del llamado “nuevo flamenco” y el músico maliense, gran intérprete de la kora, Toumani Diabaté. Grabaron dos álbumes, Songhai (1988) y Songhai 2 (1994), coproducidos por Joe Boyd, Lucy Durán y Mario Pacheco para la discográfica británica Hannibal Records y la española Nuevos Medios.

En octubre de 1987, Ketama tenía cinco conciertos en Londres. Allí se encontraron con el músico de Mali Toumani Diabaté, que también estaba de visita por allí, y con la musicóloga y productora inglesa Lucy Durán, quien desempeñaría un papel crucial en este proyecto, que les animó a que trabajaran algunos temas. Tras improvisar en medio de una fiesta a la que ambos asistían, hicieron un concierto juntos en un club de Londres, que salió tan bien que decidieron grabar un disco para el prestigioso sello británico Hannibal Records, propiedad de Joe Boyd, productor americano que había participado en las carreras discográficas de artistas de la talla de Pink Floyd, R.E.M, Fairport Convention, 10000 Maniacs ó la banda sonora de la película de Kubrick, “La Naranja Mecánica”.

El disco se grabaría en Madrid en abril de 1988, con una formación compuesta por Toumani Diabaté, arropado por los coros de las cantantes Diaw Kouyate y Djanka Diabaté del grupo de Mory Kante, más los cuatro miembros de Ketama, que por aquel entonces eran Juan Carmona (guitarra), José Soto (voz y guitarra), Antonio Carmona (percusión y voz), y José Miguel Carmona (percusión y voz), más Danny Thompson, un bajista británico que había tocado con las bandas británicas del momento y había fundado el grupo de folk-rock Pentangle.

Sobre el papel, parecía una combinación imposible: Ketama era el grupo español puntero del flamenco contemporáneo y Toumani Diabaté, un miembro de una de las principales familias musicales de Mali, conocido por su exquisita forma de tocar la kora y por sus interpretaciones modernas de la música tradicional africana. Sin embargo, ambos tenían en común el afán por experimentar y la fascinación por melodías hermosas y complejas a la vez. Juntos, consiguieron crear una nueva armadura musical.

Ketama, con su estilo transparente, enérgico, lujurioso, ayudó a conectar con la tierra el sonido más delicado y etéreo de Mali, mientras que Toumani Diabaté, con un estilo más austero, evitó que la música se desviara hacia territorios demasiado explorados. Mientras Toumani Diabaté dibuja sonidos imposibles, dando la impresión de escuchar varios instrumentos a la vez, Ketama suena como un grupo compacto y definido. Juntos, recorren arriba y abajo lugares inexplorados, tiempos pasados, de Africa, de Al Andalus. Música relajada, música repetitiva, a la velocidad de las palmas, a la búsqueda de un nuevo sonido. El resultado es sorprendente.

Más allá del dominio de la kora de Toumani Diabaté, está el hecho de que como músico tiene la mente de un genio. No hay estilo musical inaccesible para él. La kora es un instrumento único, muy poco conocido en Occidente. La kora es el arpa de África del Oeste, concretamente de la etnia Mandinga y de la casta de los Djelis, zona que hoy situaríamos geográficamente entre los actuales Senegal, Casamance, Gambia, Mali, Guinea… Tiene la apariencia de un arpa, posee un puente con clavijas similar al de un laúd o una guitarra, suena parecido a un arpa, pero también puede tener un sonido intrincado que recuerda a la guitarra flamenca.

Ketama, reconocido internacionalmente como uno de los fundadores del movimiento denominado “nuevos flamencos” se convirtió en uno de los grupos musicales más populares de España a lo largo de sus veinte años de historia.

El núcleo que reunió a Songhai 2 en 1994 fue esencialmente el mismo que para el primer disco, aunque en ese momento José Soto estaba trabajando como artista en solitario, más que como un miembro de Ketama, y Danny Thompson sólo aparece en tres temas. En ese álbum también participaron el bajista español Javier Colina, y los músicos malienses Kasse Mady Diabaté (voz), Kélétigui Diabaté (balafón), y Bassekou Kouyate (ngoni). Estas dos grabaciónes se llamaron Songhai, en honor de un antiguo reino de África Occidental, que existió en los siglos XIV y XV en Africa Occidental.

Los dos discos fueron muy bien recibidos, como una exitosa fusión de estilos diferentes que encajaban perfectamente. Con este trabajo obtuvieron un gran reconocimiento internacional, apareciendo críticas en The Times y en The Internacional Herald Tribune, siendo elegido como el mejor disco extranjero del año por la revista New Musical Express. La prensa española lo describiría así (Rock de Lux 1988): “Songhai, el disco en cuestión, –desde ya, el orgullo de España–, es un trabajo mucho más serio y profundo de lo que a simple vista pudiera parecer tras una rápida y superficial escucha. Mestizaje de pulso armonioso y descriptivo, la fusión entre la cultura mandinga y la cultura gitana –más el añadido instrumental del gran Danny Thompson al bajo–, más que sacar chispas, se acomoda a un estadio de locuacidad instrumental complementaria y relajada, sutil y enriquecedora, tranquila, calmada, de recorrido poético a la búsqueda de un cúmulo de sensaciones aún por explorar, todavía vírgenes.

Es música con intención de documentar geográficamente un hermanamiento insólito, pero próximo: el latido negro-africano por el sur, los cimientos del folk moderno por el norte, el lamento y el recuerdo de la pena árabe en el centro y el riesgo de fundirlo todo sin ánimo academicista flotando en un ambiente de intercambio común, sin esnobismos ni posturas trascendentes. A escuchar, a aprender y a disfrutar.”

Estos dos discos fueron una maravillosa conjunción de dos estilos muy distantes. Algo único, un tejido confeccionado con música africana y con elementos flamencos en perfecto equilibrio, uniendo características, armonías y timbres de los diferentes instrumentos en una conjunción maestra, que nos muestran la herencia de una cultura remota que nos ha llegado traspasando todas las barreras. Songhai fue la primera grabación que combinaba la kora y el flamenco. Ha habido otros desde entonces pero ninguno ha igualado el efecto electrizante de Songhai, que se ha convertido en un verdadero clásico de la música.

Toumani Diabaté, José Miguel Carmona y Javier Colina se encontraron en Madrid por sorpresa en una jam session improvisada. Al volver a interpretar los temas del proyecto Songhai, sintieron algo tan especial que decidieron aparcar sus respectivos proyectos para embarcarse en una serie de conciertos únicos e irrepetibles, rememorando las canciones de antes e incorporando nuevos elementos.

Tras casi treinta años de su primer encuentro, con toda la sabiduría y experiencia acumuladas en sus respectivas carreras profesionales, esperan ofrecer una versión ampliada y mejorada de un proyecto que marcó una época.