La Sala Multiusos del Auditorio de Zaragoza fue, en un sábado lluvioso, el refugio perfecto para los amantes de la música independiente. Más de 4.500 personas han llenado el recinto, que abrió sus puertas a las 19.00 para recibir a los primeros asistentes. Una edición que volvió a triunfar gracias a las actuaciones de Sidonie o Amaral.

La Sala Multiusos del Auditorio de Zaragoza fue, en un sábado lluvioso, el refugio perfecto para los amantes de la música independiente. Más de 4.500 personas llenaron ayer el recinto, que abrió sus puertas a las 19.00 para recibir a los primeros asistentes.

La banda oscense Kiev cuando nieva, veterana en los lares del pop, fue la encargada de romper el hielo. Tras ellos, los gallegos Triángulo de Amor Bizarro encandilaron al público con su directo brillante y vibrante. Los temas de su álbum “Salve discordia” resonaron en la sala y confirmaron el buen estado de forma del grupo.

Los catalanes Sidonie fueron los siguientes en poner a bailar a los que acudieron al Auditorio. El trío tocó con energía sus temas clásicos y los de su último álbum: “El peor grupo del mundo“. Y ellos, aplaudidos por el público, demostraron no serlo en absoluto.

El reclamo internacional del cartel, el grupo británico Morcheeba, salió a escena después de las 23.00 horas. El dúo, que volvió recientemente a girar después de un tiempo de pausa, probó que su peculiar estilo sigue cautivando igual que lo hizo en los 90.

Y, después de la medianoche, con un público entregado y ansioso por oír sus canciones, comenzó a tocar Amaral. Eva y Juan jugaban en casa y se notó la emoción en cada una de sus interpretaciones. De “Nocturnal” a “Cómo hablar”, la voz de Eva se apoderó de cada rincón de la sala.

Guille Milkyway, el hombre detrás de La casa azul, recogió el testigo de los aragoneses y mantuvo alto el listón. Su electrónica pop se bailó en la pista con ganas, especialmente cuando sonó “Podría ser peor”, su último lanzamiento.

Yall, penúltima banda en tocar, ofreció un concierto cargado de energía y WeAreNotDJs echó el cierre a la decimoséptima edición del Festival de Música Independiente de Zaragoza.

En el segundo escenario, el FIZ Club, el poderío aragonés reinó. Chelis, a los platos, guió la noche acompañado por PepóN SelektaH y DJ Nashh, finalistas de la última edición del Ambar Z Music.

Tras casi diez horas de música, los fieles del FIZ marcharon esperando ya la siguiente edición, en la que el festival se hará mayor de edad.