La mezcla de ritmos, acordes y estilos es la esencia del festival Mestiza Club que, este viernes, en su segunda edición, llenó la Sala Multiusos del Auditorio de Zaragoza de energía y diversidad musical. Más de 4.000 personas acudieron al recinto para disfrutar de vibrantes directos y de un ambiente festivo y joven, presagio de las inminentes Fiestas del Pilar.

El Kanka, con su particular tono musical, fue el primero en subirse al escenario del festival Mestiza Club. Con sus canciones, el público más tempranero fue calentando motores y animándose para aplaudir a uno de los platos fuertes de la noche, Rayden.

Este artista, que rima sus letras con sonidos rap y hip-hop, cantó las canciones de ‘Antónimo’, su último álbum y demostró por qué ha logrado hacerse un hueco en la escena musical actual.

La noche se puso guerrera con Lágrimas de Sangre. La banda, que ha hecho del rap combativo su razón de ser, logró conectar con el público con sus temas ácidos, una mezcla de rap, reggae y rock.

Al filo de la medianoche, la Multisusos comenzó a saltar y bailar. Era el turno de La Pegatina y la banda, con su peculiar puesta en escena, llenó de energía y alegría la sala. Con ‘Maricarmen’, como era de esperar, el público coreó con ímpetu a la banda. Además, hubo sorpresa: Rayden salió al escenario para cantar ellos.

Los chicos de Green Valley fueron los siguientes en tocar. Su combinación de reggae y dancehall se ganó al respetable, que escuchó con atención sus letras reivindicativas.

Tras ellos, La Sra Tomasa subió al escenario para interpretar los temas de su último lanzamiento, ‘Nuestra clave’. Toques de cumbia electrónica, trap y drum’n’bass fueron los ingredientes de su actuación.

R de Rumba se puso a los platos para echar el telón a esta segunda edición del festival Mestiza Club, que estrenó ubicación y fecha con gran éxito de público, que ya espera la próxima entrega de esta fiesta de la mezcolanza musical.